Introducción
En situaciones con abusadores, los padres deben tener en cuenta que no slo tienen que proteger a su hijo, sino también asegurarse de que el niño sea capaz de quedar en buen lugar, salir "bien parado" en el patio de recreo.
Claramente, hay algunas cosas que deben evitarse al manejar esta situacin.
- Escuche a su hijo y tranquilícelo.
- Dígale que ponga al tanto de la situacin a alguna figura de autoridad, como un maestro, empleado administrativo, conductor de autobús, u otro adulto, especialmente si el incidente involucra agresin física.
- Actúe con su hijo formas alternativas para neutralizar la situacin – dejando al niño representar el rol del acosador durante el ejercicio.
- Averigüe dónde suceden los incidentes. ¿Hay supervisin por parte de la escuela o de algún adulto? ¿Es adecuada?
- El decir al niño que se defienda devolviendo las agresiones transmite el mensaje equivocado y podría probablemente crear aun más problemas.
- El que usted mismo hable directamente con el acosador crea una situacin en la que su hijo aparece como débil y que no puede manejar sus propios problemas. Esto también podría empeorar las cosas.
- Los acosadores saben cuándo atacar y cuándo no. Incluso si ningún adulto lo ve, si su hijo dice que ha sucedido, probablemente sucedi. Si usted ve el hecho, transmita el mensaje de una fuerte posicin acerca de que se tomarán medidas.
- Si a usted la escuela le ha comunicado que su hijo es el acosador, hable directamente con los maestros y la direccin/administracin.
- Infrmese acerca de la política sobre acoso correspondiente al distrito escolar. Si no existe ninguna, hable con la asociacin de padres o con otros funcionarios escolares acerca de la posibilidad de establecer una. Discuta las posibilidades para el entrenamiento de docentes, alumnos y padres en el tema de acosadores en la escuela.
Signos de que su hijo puede ser acosado:
- Ropas rasgadas.
- Rendimiento escolar deficiente u otros comportamientos escolares negativos.
- Dolores de estmago antes de la escuela o el manifestar que no quiere ir a la escuela.
- Regresiones tales como mojar la cama o chuparse el dedo.
- Pedidos de más dinero para el almuerzo.
- Dificultades para dormir por la noche.
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Lynn Hagan, PsyD, LCSW posee un doctorado en psicología y es trabajadora social clínica matriculada en Texas, Louisiana, y Mississippi. Habiendo vivido y trabajado en Kuwait durante varios años, ha sido consultora de organizaciones gubernamentales y no gu






